Galicia es un territorio de contrastes. Esto se percibe en multitud de ámbitos, comenzando por su patrimonio cultural. Una buena muestra de ello es la riqueza que ofrece en el plano de los bienes materiales. Las construcciones que desde la Antigüedad más remota perviven entre nosotros y que se consideran verdaderos monumentos, conviven con otras sobresalientes arquitecturas que son testimonio del importante legado de los antepasados, convirtiéndose en auténticos iconos de la identidad gallega.
Dentro de este último grupo se puede incluir un conjunto de bienes inmuebles que tienen su desarrollo a lo largo del siglo XIX. Un tipo de arquitecturas que guardan relación con un hecho común: las migraciones y las influencias de otros países. Si bien es cierto que esta situación se repite en otros puntos del territorio peninsular —España y Portugal— 1
De esta manera se abordará la convivencia —en un marco temporal más o menos paralelo— de edificios financiados con el dinero procedente de Ultramar: las conocidas como casas de indianos; junto a otras que han sido promovidas por la actividad económica generada por un gremio concreto, el de los fomentadores, que introdujeron el modelo de casa-almacén2
En esta ocasión se ha decidido tratar la cuestión de una manera diferente. Frente al clásico estudio de las arquitecturas de indianos4
Para iniciar su análisis es necesario contextualizar el estado de estas poblaciones a mediados del siglo XIX, un momento crucial en el desarrollo de la industria de la salazón que convive con la marcha de gallegos y gallegas con destino al continente americano, en busca de un futuro mejor. Cuál es su perfil: edad, género, profesión, lugar de origen y destino, en familia o en solitario… Si retornan, en qué situación lo hacen y cómo lo manifiestan a través de su patrimonio, qué recursos emplean o a qué estilos recurren. Se reflexionará sobre la imagen actual que presentan estas arquitecturas para estimar cómo han sido tratadas, respetadas y cuidadas y si existe una correspondencia de tipos respecto a otros ejemplos gallegos.
Si se recurre a ellas es porque a través de las construcciones que todavía se conservan, se hace evidente hasta qué punto las migraciones y sus consecuencias alteraron el planteamiento urbanístico y paisajístico de estos municipios, tradicionalmente dedicados a la actividad pesquera. Los vínculos que estas construcciones establecen con el entorno inmediato, las características que las hacen diferentes respecto a otros edificios análogos o la situación actual a la que se enfrenta este patrimonio son algunos de los puntos sobre los que conviene hacer una reflexión y que se presentarán en las siguientes líneas.
LAS COMARCAS DEL BARBANZA, MUROS Y NOIA EN EL SIGLO XIX. UN BREVE CONTEXTO.
⌅Dentro del marco del primer gran movimiento migratorio, producido en la segunda mitad del siglo XIX, estas tres comarcas que se despliegan alrededor de dos de las Rías Baixas presentan diferencias respecto a otros núcleos gallegos, como la Mariña Lucense, donde la emigración se produjo de manera más acusada, al menos en un principio. En una España política y económicamente inestable, sumida en la crisis, la hambruna y las pestes, el pueblo buscaba dar solución a sus problemas de subsistencia. El panorama nacional se define en las guías y diarios de los viajeros extranjeros, destacando el asombro que estos manifiestan hacia la miseria evidente en muchas poblaciones gallegas, por lo general, aquellas más rurales. George Borrow, en su viaje realizado en 1843 por Galicia expone abiertamente el malestar que le produce ver tanta pobreza7
Décadas más tarde, el descubrimiento de la fotografía facilitó la elaboración de testimonios gráficos que sustituyeron los repertorios de estampas con las que se ilustraban algunos libros. Desde finales del siglo XIX se convirtió en un documento que describía escenarios e informaba sobre costumbres y realidades de la sociedad gallega. Junto con la labor realizada por artistas como Andrés Cisneros, Ksado, Francisco Zagala o Manuel Chicharro Bisi, también se produjo la llegada a Galicia de fotógrafos extranjeros como Jean Laurent o Felipe Prosperi en el siglo XIX; continuando con la labor de otros fotógrafos y fotógrafas como Ruth Matilda Anderson, Pelai Mas i Castañeda o Ramón Caamaño10
Galicia, si bien formaba parte de la periferia española, en contrapartida contaba con una vía de escape orientada hacia la tierra de las oportunidades: América. Su conexión directa con el mar, a través de los puertos del Atlántico, facilitó la salida de miles de personas con destino en busca de fortuna, coincidiendo con un momento en el que Cuba buscaba la mano de obra que habían perdido tras la promulgación de nuevas leyes que favorecían la libertad de los esclavos11
Paradójicamente, el vínculo directo con el mar es el que provocará la ralentización del fenómeno migratorio en los municipios que componen estas comarcas. La llegada de los fomentadores —forasteros procedentes en su mayoría de Cataluña— con una línea de negocio dirigida a la producción de pescado en salazón14
Los datos reflejados en los Libros de la Emigración, aportan información de interés. Estos son documentos de registro de partidas de hombres y mujeres, en los que se recogían datos importantes como la identidad, edad, lugar de partida y de destino o la profesión... que actualmente permiten saber cuáles eran los perfiles de emigrantes de la zona, y en qué fechas se produjeron las salidas del país. En algunos casos también aparecen identificados con una fotografía. Estos libros hoy se conservan principalmente en los fondos históricos de los archivos municipales. De los diez municipios que forman estas comarcas, solo se han podido consultar cinco de ellos: Boiro, Ribeira, Noia, Outes y Carnota17
Retomando el estudio de estos libros, cuya expedición finaliza con el estallido de la Guerra Civil, no solo interesan desde el punto de vista cuantitativo, sino porque dan testimonio de otros aspectos interesantes. Los cuadernos correspondientes al municipio de Boiro recogen la profesión que desempeña el emigrante, siendo en su mayor parte empleos de perfil raso que demuestran su origen humilde: labradores, marineros, carpinteros, canteros o herreros son los puestos desempeñados por hombres, en tanto que las mujeres suelen dedicarse a labores como las de domésticas, costureras o labradoras. Menos habitual es localizar a zapateros o sastres y el hecho de que figuren comerciales o industriales resulta excepcional (Fig. 1. Libro Registro de Emigrantes. Archivo Municipal de Boiro. Fol. 1rº.).
A propósito de estos dos últimos colectivos, algunos empresarios de la salazón resultaron ser en origen emigrantes que a su regreso establecieron sus negocios y factorías en pueblos de las rías gallegas, pasando a formar parte del gremio de fomentadores. Junto con algunos catalanes que a lo largo de la primera mitad del siglo XIX decidieron probar suerte en América19
En paralelo a la casuística que configura este grupo, existen otras situaciones en las que el emigrante se asienta en América, se mantiene y escala en el desempeño de su profesión, crece en los negocios y en consecuencia adquiere un nivel económico que proyecta en su lugar de origen por medio de la construcción de viviendas, escuelas o cines. Lo más significativo es que a veces no se llega a producir el retorno del indiano, como sucede con Joaquín Formoso, originario de Muros, y promotor de una de las casas más icónicas —por cierto, actualmente destruida— de Porto do Son. La labor filantrópica que desarrollaron ciertos indianos en otros puntos gallegos21
Junto con la creación de escuelas, negocios particulares y cines, el anhelo principal del emigrante era construir una casa que en la medida de lo posible integrara sistemas de servicio, novedosos y modernos, de importación. En lo relativo a la configuración externa se percibe el carácter distintivo —lujoso en casos concretos— que busca la exhibición pública por parte del emigrante. Lo hace a través de una serie de recursos formales o valiéndose del empleo de ciertos repertorios decorativos, generando códigos estilísticos que despuntan respecto a la tradición local y, por ello, las presentan como arquitecturas pintorescas que encuentran sus referentes formales y estéticos en el continente americano23
Además del perfil profesional de los emigrados, los Libros de la Emigración aportan otros datos importantes como el modelo emigratorio más común en estos municipios, aquel en el que los hombres marchaban y las mujeres permanecían en sus hogares24
Como sucedió en ciertos puntos de la costa norte de Galicia, estos Libros de la Emigración demuestran que los países de destino solían ser Cuba, Argentina o Uruguay27
CASOS Y CASAS DE LA MIGRACIÓN. ORIGEN Y CONFIGURACIÓN DE DOS MODELOS
⌅Como ya ha sido expresado por varios especialistas en este tema, parece conveniente diferenciar los conceptos “arquitectura de indianos” y “Arquitectura Indiana”. En este sentido, parece más adecuado emplear el primer término, ya que implica desechar la idea de que este tipo de arquitectura pueda considerarse un estilo con mayúscula, equiparable con las grandes manifestaciones estilísticas como el Gótico, el Barroco o el Neoclasicismo. La principal razón es que este tipo de arquitectura no se manifiesta de una única manera, ni responde a un patrón compositivo y decorativo canónico. Más bien se trata de una serie de construcciones que surgen en un momento determinado como consecuencia de un hecho histórico concreto que no se repite en la historia gallega. La fuente de inspiración suele estar en la tradición de los países de la emigración, de donde se toman préstamos que la hacen diferente respecto a la tradición local.
Por otro lado, si bien todos los indianos son migrantes, no todos los migrantes son indianos30
En el plano territorial, sin perder de vista todos los rasgos que son determinantes en la distinción de ambos modelos, las viviendas de indianos y las casas-almacén se presentan dentro del discurso urbano de la población como edificaciones con presencia y un rango diferencial. Lo consiguen no solo por la extensión del terreno en el que se emplazan, sino por las dimensiones que presentan, el uso interno que hacen del espacio doméstico, el despliegue de elementos arquitectónicos novedosos e importados, así como los recursos ornamentales que apuntan a estilos diferentes. Con frecuencia, para la realización del proyecto no se contratan los servicios de un arquitecto, pues el promotor con ayuda de un constructor es quien decide.
Todas estas casas procuran ubicarse en terrenos independientes. Aunque es poco frecuente, las de indianos que se construyen en espacios urbanos lo hacen hacia las periferias, pero en puntos estratégicos como carreteras principales o en las esquinas de los cruces. Buscan que su posición tenga una amplia visibilidad, reclamar la atención. En el mejor de los casos, como sucedió con la derruida casa de Doña Águeda (Betanzos)31
En las casas-almacén, su propia función determina que estarán necesariamente ubicadas en las proximidades directas del mar, en puntos estratégicos que permitan el acceso de las embarcaciones y del pescado. El interés que presenta la construcción de estas viviendas no guarda relación con ocupar un espacio destacado en el entorno urbano, como sí sucede con las casas de indianos. En Galicia, existen interesantes ejemplos que demuestran como el asentamiento alineado de varias casas de este tipo, en paralelo a la línea de costa, conllevaron la creación de los ensanches de estas poblaciones, enriqueciendo y haciéndolas más grandes. Constituyen, al igual que los bulevares de las grandes ciudades decimonónicas, un modelo de asentamiento urbano característico de esta zona y época. Por lo general, buscaban terrenos de gran extensión con el fin de llevar a cabo la actividad industrial, ubicando en ellos toda la infraestructura necesaria que, en muchos casos, todavía se conserva. En ocasiones, las mejores casas también tenían un jardín que suele formar parte de las dependencias domésticas.
Centrándose propiamente en la parte de la casa en la que se desarrolla la actividad doméstica, el tamaño y volumen resulta superior al de cualquier otra vivienda (con excepción de pazos y casas señoriales) de la época. Las casas-almacén, al formar parte de un espacio de producción, solían estar habitadas por un elevado número de miembros de la familia, que colaboraban en las tareas del negocio. Desde el punto de vista de su composición se desarrolla como estructuras rectangulares y alargadas, distribuidas en una o dos plantas y que en la fachada presentan un gran número de ventanas. Un esquema muy sencillo y austero que acusa funcionalidad y que no guarda relación con las casas de indianos, donde las tipologías son variables, numerosas y efectistas, adaptadas a las necesidades hogareñas de una única familia32
Las casas-almacén solían construirse con una única planta y, según avanzaba el tiempo, la familia aumentaba o el negocio prosperaba, podían añadir un nivel superior. Cuando se disponía de dos pisos, lo habitual era que la parte inferior se distribuyera en dos espacios destinándose uno de ellos —el que estaba más próximo al área de almacén— a las funciones administrativas, en tanto que en el otro se reservaban las dependencias comunes de la casa: cocina, sala e incluso un pequeño oratorio. La parte superior disponía las alcobas. Similar reparto de estancias tenía las casas de indianos, aunque se entiende que los interiores estarían revestidos y decorados de la misma manera que su imagen exterior. A pesar de las diferencias que se puedan acusar en este aspecto, lo cierto es que ambos modelos de casa comparten el uso de algunos elementos arquitectónicos que ponen en duda el origen del promotor: ¿indiano o fomentador?
En lo que respecta a la imagen exterior de estos edificios33
Además de las galerías y los balcones aderezados con ornamento, existen otros elementos exteriores como las torres-mirador, habituales en las casas de indianos, entendiéndose como el escenario desde donde poder visualizar el terreno circundante. Normalmente el empleo de estas torres o cúpulas se disponen en casas con vistas al mar, y es que como importación americana que se considera35
Resulta bastante común que en estas casas-almacén ya se disponga una sala de baño. La importancia que tiene la introducción del espacio para la higiene personal en el proyecto de la vivienda supone dar otro paso. Disponer de entrada directa de agua y hacer uso del servicio que ofrece esta estancia en la propia vivienda, supone dejar a un lado los viejos sistemas de aseo. En los casos en los que la vivienda no se construía ex novo, se habilitaba una estancia para tal fin. El papel que desarrollan los espacios para la higiene en el siglo XIX con la creación de nuevos balnearios o baños públicos36
La construcción de una cochera implicaba que había automóvil. En la Galicia rural cuando un hombre retornaba vestido de habanero y subido en un vehículo motorizado, circulando a la par que los carros tirados por las reses, este hecho definía el grado de fortuna que había alcanzado. No eran demasiadas las veces que esto sucedía y, por ello, debía de suponer un acto que rozaba lo extraño y excéntrico. En las casas de la salazón, este espacio no es habitual, si bien como corresponde a su actividad, en contraposición suele disponerse una rampa de entrada directa al almacén, que uniría el mar y con la tierra, por donde dar acceso a la mercancía, para su posterior manufactura. Todavía hoy, entre las ruinas de antiguas fábricas de salazón abandonadas, la rampa permanece como fiel testigo de la actividad este elemento.
Desafortunadamente muchas casas de la emigración han desaparecido debido a diversos motivos entre los que destacan los derribos autorizados, abandonos por decesos, desinterés de los actuales propietarios (descendientes), incluso por falta de recursos para mantenerlas. Tras alguno de estos proyectos, una minoría, se encontraba la mano de arquitectos que desarrollaron interesantes planteamientos y crearon edificios de un valor incalculable desde el punto de vista de la historia de los pueblos y ciudades gallegas en el siglo XIX37
La cuestión no deja de tener cierta importancia ya que al menos en la arquitectura de la emigración —las casas de indianos— se debería de hacer una distinción entre los diseños que ofrecían los arquitectos de prestigio, que tanto podían ponerse al servicio de banqueros, médicos, comerciales, industriales o comerciales39
La pregunta que conviene plantear ahora es dónde se encuentra el origen de estos modelos y hasta qué punto son del todo ajenos y originales. Todo parece indicar que no se puede establecer un vínculo con el tipo de vivienda tradicional gallega noble por excelencia, el pazo. Quizá esa sea la razón por la que este tipo de casas en Galicia marcan diferencias. Pero ¿sucede lo mismo respecto a otros modelos europeos? A lo largo del siglo XIX, la proliferación e influencia de determinadas publicaciones en las que colaboraban prestigiosos arquitectos europeos, llegaron al otro lado del Atlántico. Las estampas gravadas que ilustran revistas y libros40
El intercambio de estos modelos clásicos, junto con los influjos que derivan de los propios movimientos migratorios —entendiendo estos como un fenómeno que, si bien tiene su boom expansivo en el siglo XIX, ya había surgido con la llegada de Europa a América en el siglo XV— provoca una exportación de tipos arquitectónicos desde el Viejo Continente. Esta arquitectura importada en América se fusionó con las peculiaridades propias de la autóctona, que aportó una serie de componentes como miradores, bow windows o porches, característicos de la arquitectura colonial, considerados en inicio como componentes que se crean para cubrir determinadas necesidades derivadas del territorio en el que se encuentran.
En 1877 Viollet Le Duc escribe Habitations Modernes, una serie de dibujos de casas que poco tienen que ver con los recueils de palais o châteaux franceses de Época Moderna. Estos recopilatorios realizados por Le Duc ilustran tipos significativos de diferentes regiones y pueblos europeos41
Junto con esta base teórica conviene subrayar la importancia que para el desarrollo de los nuevos sistemas constructivos y la introducción de nuevos materiales tuvo el incendio de Chicago (1871), acaecido en tiempos paralelos a los de la emigración. Una de las consecuencias inmediatas fue la formación de un grupo de arquitectos que supieron dar soluciones y que marcaron las pautas para la configuración de las grandes ciudades americanas. Desde ese momento el hierro y el hormigón comenzaron a ser la base de las construcciones del futuro. Desde el punto de vista estilístico, los discípulos de Le Baron Jenney apostaron por un concepto que lejos de ser continuista, se podría considerar como precursora, al adelantarse en décadas a la Escuela Racionalista y lo que de ella se deriva. Pero la realidad es que mientras Frank Lloyd Wright diseñaba las Prairies Houses (déc. 1890), una serie de cottages reformulados en los que apuesta por un estilo absolutamente innovador; Jenaro de la Fuente, Antonio Palacios46
La cuestión de las influencias y las autorías no es algo que se aprecie como rasgo influyente en el diseño de las casas-almacén, al menos desde el plano de lo estilístico. El asentamiento de las colonias de catalanes tuvo sus primeras manifestaciones desde la segunda mitad del siglo XVIII. Fue en el XIX cuando consolidó y creció. Es en ese momento cuando se construyeron las nuevas factorías de la salmuera. Como en las casas de indianos existen diferencias que vienen marcadas por la relevancia que adquiere la empresa. Puede tratarse de casas unifamiliares que emplean su planta baja para el procesado del pescado, pero las más representativas suelen construirse ex novo ocupando un espacio mayor. Desarrollan su esquema uniforme y cartesiano aunque su organización pueda variar en función del emplazamiento respecto al mar: la forma sigue a la función. Dado su sentido mercantil, es habitual que una misma familia tenga diferentes casas-almacén en varios puntos de las rías: inician en un punto estratégico y con posterioridad expanden su negocio. Con el tiempo, se constata como se producen enlaces entre miembros de las familias dedicadas a esta industria: Romaní, Portals, Roura, Carreró, Colomer, Gelpi, Martorell, Barreras48
ALGUNAS CASAS REPRESENTATIVAS EN LAS COMARCAS
⌅Si se tuviera que definir un rasgo que caracteriza a la arquitectura de estas poblaciones probablemente ese sería el reducido número de construcciones que en ellas hay de este tipo, especialmente en lo relativo a las casas de indianos, especialmente si se toman como ejemplo las de otras poblaciones gallegas. Precisamente es esta característica exclusividad la que debería marcar los cuidados, mantenimiento y puesta en valor de este tipo de arquitecturas. Esta premisa no siempre se ha cumplido y, en consecuencia, parte del patrimonio histórico y cultural de estas poblaciones se ha perdido o se está perdiendo.
Hablar de valor único en las casas de la migración de estas comarcas, significa entenderlas no tanto como las gloriosas construcciones dispersas a lo largo de la Cordillera Cantábrica, la Marina Lucense, la Costa Ártabra o la Península de Bezoucos; sino más bien como el legado —a veces recuperado a través de fotografías— que una parte reducida de los habitantes de estos pueblos les han transmitido. Probablemente sin una intención ajena a su propio beneficio —el vivir cómodamente o el hacer negocio, según qué colectivo— han contribuido a hacer una parte de la historia de estos pueblos, introduciendo nuevos gustos y reconfigurando la traza y perspectivas urbanas.
Como ya se ha expresado con anterioridad, la emigración de estas zonas resulta tardía respecto a otros puntos gallegos haciendo reducido el número de casas de este tipo. En contrapartida, el volumen de casas-almacén resulta superior a cualquier otro de la zona norte de Galicia. Un ejemplo digno de mención es el Paseo del Areal en Pobra do Caramiñal. Probablemente sea la familia Barreras la primera en establecerse en las orillas de la playa del Areal, donde levantan varias casas. Afortunadamente algunas de ellas no han sucumbido al afán especulatorio y respetan su planteamiento original, haciendo del caso pobrense uno de los mejores conservados y estudiados de la historia gallega49
De la misma manera, algunas casas de la emigración se ubican en las inmediaciones del mar. Sin salir de Pobra do Caramiñal, cabe precisar que debido a la influencia que ejerció la presencia catalana y el trabajo que generó la actividad, no se produjo apenas movimiento migratorio. La búsqueda en archivo lo confirma pues, a diferencia de otras poblaciones, carece de Libros de la Emigración. Sin embargo, hay una casa en la que conviene detenerse. Se trata de la Villa Macrina, ubicada en la entrada a la población, frente a la carretera principal (Fig. 4. Villa Macrina. Pobra do Caramiñal.). Es una original construcción con planta de salón y un nivel principal con sótano. Situada en primera línea de costa, en la actualidad se descontextualiza con la interposición de la fábrica de Escurís y el crecimiento de la zona portuaria. El prototipo está lejos de emparentar con la tradición local. Desde el concepto de planta, el tipo de cubierta plana, el porche con pérgola o el diseño del jardín, recuerdan a las casas coloniales de la zona de Louisiana.
En relación con las tipologías originales y con Louisiana, en el paseo del Peirao do Marqués se puede localizar frente al estuario del río Vilacova una casa llamada la Villa María Pilar. Su imagen, protagonizada por un amplio porche columnado, al que se da acceso a través de una escalera central, soporta la terraza superior con vistas a la desembocadura y traslada de inmediato a la otra orilla del Atlántico. Su historia también lo hace, pues se trata de la casa que Benigno Andrés Martínez Balirach50
Sin salir de los márgenes de la ría de Muros, en Louro, escondida entre dos grandes palmeras se encuentra la Villa María. Aunque a primer golpe de vista pueda sugerir cierto paralelismo con Villa Pilar, este solo se ciñe a su idea de casa independiente, cercada, rodeada de jardín y con vistas directas —solo interferidas por la carretera—sobre la playa. En el resto de su configuración se podría decir que Villa María responde a un curioso modelo que fusiona varios estilos. Se parte del tipo de casa tradicional muradana compuesta por dos niveles con cubierta en doble pendiente que se abre hacia la fachada principal. El tejado es pronunciado y caído, llegando a ocupar la mitad de la altura de la casa, lo que en cierta medida la aproxima al concepto de chalés alpinos. La nota final la marca la torre-mirador que proyecta verticalidad en el volumen central, sobresaliendo en fachada y enfatizando el conjunto, en sincronía con las dos palmeras que anteceden la casa. El resultado revela la influencia de América y plantea otra propuesta diferente a la vista en Noia. Algo similar se sugiere en una casa ubicada en la carretera que une Esteiro con Muros, en el lugar de O Salto. Aquí la torre central se sustituye con el empleo de un mirador con remate de galería que, sin conocer el origen de su promotor, podría ser un ejemplo de reintegración de elementos sobre una casa tradicional, lo que venía siendo una práctica habitual cuando el presupuesto disponible era limitado.
El uso de la galería se convierte en el elemento estrella de la Villa Carmen, retornado de nuevo a la villa de Noia (Fig. 5. Vila Carmen. Noia.). Situada en una de las principales vías de acceso al pueblo, la que une con Compostela, su presencia se hace mucho más evidente gracias a la extensión del terreno con jardín encabezado por dos palmeras que actualmente acusan el paso del tiempo. En cuanto se observa el edificio, la planta rectangular, la entrada con porche columnado que sostiene el primer piso y la azotea superior, recuerda a la casa del Peirao. No obstante, se perciben diferencias como la integración de la galería con la que se cierra la planta principal de la casa. En la Villa Pilar se sustituye por la terraza, que en la Villa Carmen se eleva al piso superior, coronado por una baranda de forja y con remate de edículo escalonado, que resulta de la proyección de la cubierta a doble vertiente.
Este último detalle pone de manifiesto la diferencia que hay en la distribución por plantas de estas casas y que ofrece una variedad considerable ya que, partiendo de una planta rectangular, se ha visto una casa de única planta con semisótano (Villa Macrina), su evolución a las dos plantas y un sótano en Villa Pilar y una última propuesta de dos plantas más una bajocubierta que actúa como espacio habitacional, en la Villa Carmen. En todos estos casos se hace uso de un elemento conector de niveles, la escalera, que además actúa como dignificador de la fachada. En Palmeira, situada en paralelo a la carretera que une Pobra con Ribeira, existe una casa que remite a las colonias. Comparte el planteamiento independiente, dispone de un vergel protagonizado por dos grandes palmeras y se distribuye en tres niveles incluyendo la bajocubierta. La peculiaridad de la casa se subraya de nuevo por una torre central que funciona como mirador que sobresale del resto de la fachada, no solo en volumen, sino reforzada por el uso de una larga escalera que conduce directamente al porche del primer piso. Su presencia es discordante respecto al entorno inmediato en el que se circunscribe, pero sus elementos compositivos y la intercalación de colores en la fachada (un factor variable con el paso del tiempo) hacen de ella un ejemplo pintoresco, cuyo origen debe de buscarse en Guinea53
La decoración de las fachadas también resulta variable y ofrece un repertorio de modelos significativo. En el barrio de Carcasia de Noia —la carretera que une con Muros— se identifican varias casas que podrían sugerir un vínculo con la emigración. De entre todas ellas, se tiene la certeza de que la llamada Villa Manuela sí lo fue. Se trata de una casa singular, concebida aisladamente, que todavía se mantiene entre los edificios circundantes que le restan parte del encanto y las vistas que, en su día, el año 1927 como señala la tarja que corona la cornisa superior, debía de tener. Responde a la conocida tipología de planta de salón, rectangular. A falta de testimonios que lo avalen, se desconoce si el proyecto inicial que fue promovido por Ricardo González y Manuela Vidal, emigrantes en Buenos Aires54
Si se quiere ver el contrapunto de esta casa sin salir de Noia, hay que desplazarse a la orilla opuesta, que por la carretera general comunica con Porto do Son. En el barrio del Obre, con vistas al estuario, se alza la casa de José Caamaño Beiras55
La importación de los estilos artísticos a través de las casas de la migración, también se aprecia en las de los fomentadores. Uno de los ejemplos más peculiares es el de Timoteo de Sel, que se puede considerar una figura enlace entre el modelo de indiano y el de catalán-fomentador57
Las casas de José Caamaño, de Timoteo Sel o de Joaquín Vieta son ejemplos de un colectivo de arquitecturas que evidencian la situación que padecen y el riesgo de desaparición que acusan. Hace pocos años se lamentaba que la Casa Carnicero (Perillo) fuera demolida, tras varios intentos por recuperarla de un estado de abandono, deshumanización y descontextualización paisajística. Era un icono de este tipo de arquitectura, realizada bajo el proyecto de Rafael González Villar en 1916 para un emigrante procedente de Cuba59
También se puede hablar de historias tan desafortunadas como la llamada Casa de los Formoso, en Porto do Son. En esta población volcada a la actividad marinera y la industria de la salazón, Joaquín Formoso decide construir una mansión de la que afortunadamente se conservan algunas fotografías realizadas por Ramón Caamaño. En la privilegiada zona del Campo de la Atalaia, en lo que ahora es un edificio de nueva planta de propiedad municipal, levantó la casa. A través de las fotografías se puede ver que respondía al esquema de villa o chalé. Sencilla en su configuración respecto a otras casas del Norte, tenía planta cuadrada. Su regularidad se alteraba solo en la fachada de acceso, siguiendo un esquema similar al de otras casas ya vistas, con un porche y balcón superior en la entrada. Las imágenes reflejan que era una casa-cubo de dos pisos con cubierta a varias aguas, que dejaba espacio a una amplia azotea desde donde se divisaría el mar. Esta terraza, que funciona como mirador, se cerraba con un parapeto con motivos decorativos de corte geométrico.
La casa de los Formoso puede considerarse un ejemplo de arquitectura de indianos del que gracias al soporte gráfico puede pervivir su recuerdo. Lamentablemente se sospecha que sean más los casos de los que no haya constancia de ningún tipo. En Ribeira, José Pérez Martínez, fundador de la primera sala de cine, tras su retorno de Argentina, levantó una fábrica, conocida como Las Torres de Meirás, sobre la que posteriormente se edificó el gran edificio de la Caja de Ahorros. Este hombre, contable de formación, que además fue regidor de 1936 a 194060
Existen otras en peligro de desaparición. Muchas se encuentran en estado ruinoso, a la venta. En Noia existe otro ejemplo, la Casa Labarta, que debe su nombre al apellido de la familia que allí se asentó (Fig. 7. Casa Labarta. Noia.). Se encuentra en un estado de abandono avanzado, que va en aumento. En medio de su decadencia todavía subyace parte de la gracia con la que se construyó. A través de una postal de época se puede recordar el estado primitivo, que además presenta su contexto en el entorno. Situada en el Campo del Calvario, sin casas aledañas, en un punto estratégico entre el convento de San Francisco y la ribera del mar, la fotografía recupera la imagen que ofrecía la mansión con buenas vistas a la costa. Para hacerse una idea la casa y su terreno —actualmente limitado por el cruce de una carretera, la ampliación del paseo marítimo y la construcción de nuevos edificios— ocuparía una posición similar a la villa María Pilar. La familia Labarta se asienta en Galicia con negocios dedicados a la fabricación de papel, lo que la hace un caso anómalo en la tradición a la que tienen acostumbrados los catalanes. En cualquier caso, el proceder resulta similar: inmigrantes que se asientan en Galicia con el fin de trabajar.
La casa de Labarta tiene una peculiar composición que sorprende inicialmente por su gran desarrollo en lo que es el frente de fachada. Se distribuía en dos niveles con bajocubierta a dos aguas. El rasgo más significativo es que se articulaba con varios volúmenes, entre los que sobresale la torre central y la galería lateral con balcón y vistas directas al mar. El remate almenado de la torre, el empleo de elementos vegetales, cenefas y cintas en balaustradas, galerías, marcos de vanos, carpinterías o frisos hablan de la introducción de un lenguaje ecléctico, habitual en algunas construcciones del momento y hacen recordar a otras casas de la comarca que comparten estos rasgos, aunque no sean propiamente casas de la migración62
Respondiendo a un modelo más humilde desde el punto de vista compositivo y decorativo, en la carretera que une el alto de Bexo con Rianxo se ubica una curiosa casa que ocupa la esquina del cruce. Su nombre es anunciado por una cartela que la identifica como “Parque de los Patricios”, un guiño a la ciudad a donde su propietario habría emigrado, Buenos Aires. La costumbre de nombrar, datar o identificar con el nombre del propietario es común en este tipo de casas. Se ha visto en Noia y también en algunas otras poblaciones como Pobra do Caramiñal, destacando la Villa Eugenia, casa en la que durante un tiempo vivió Valle Inclán, aunque en este caso el origen de esta casa todavía está por definir.
Aunque el Parque de los Patricios forma parte de esa serie de casas abandonadas en riesgo, en contrapartida existen actuaciones que promueven su recuperación, aunque a veces ello signifique renunciar a determinados aspectos como suele ser la distribución original. Es en el concello pobrense, en el lugar de Saborido (Fig. 8. Casa en Saborido. Pobra do Caramiñal. (Fuente: Puntocero Arquitectos. Boiro.), donde recientemente ha sido recuperada una antigua casa perteneciente en origen a un emigrante, del cual se desconoce su identidad63
La recuperación y adaptación de estas casas como espacios orientados a la hostelería también es habitual en las casas-almacén. Casa Anido en Serres o la casa-almacén de Poch y Romaní en la playa de San Francisco de Louro han conservado parte de su estructura inicial. Otro tipo de reconversión es la que se ve en las casas del Paseo del Areal en Pobra do Caramiñal, en la de los Portals en Muros o en la casa de los Carreró en Cabo de Cruz (Boiro), con la peculiaridad de que esta casa se ha segregado en varias viviendas. En otras casas, como la de los Portals en Esteiro, todavía se mantiene la fachada de la capilla-oratorio. Pero la arquitectura de los fomentadores también acusa riesgo de desaparecer. En algunos casos solo se conservan restos de cierres. Otros, como la casa de los Roura en Tal (Muros), todavía conservan su esencia original, si bien corren peligro de convertirse en otro de esos ejemplos perdidos.
CONCLUSIONES
⌅A la vista de lo analizado previamente, se podría decir que en las comarcas de Barbanza, Muros y Noia son pocos los testimonios de arquitectura residencial de los que se puede confirmar con certeza su vínculo con la migración. Esto las posiciona en una situación diferente respecto a otros núcleos gallegos, como podrían ser las comarcas de Betanzos, Ferrol, As Mariñas Lucenses o el Baixo Miño, donde las consecuencias de la migración se traducen en ambiciosas construcciones con referencias estilísticas procedentes de Ultramar.
El desvío de atención generado hacia el análisis de la arquitectura a través de aquellos ejemplos entendidos como más relevantes ha mantenido en el olvido a estas comarcas al considerar que en el Barbanza, Noia y Muros no existe una tradición de casas de indianos. No es así en los estudios que tratan las casas-almacén, donde se presentan interesantes ejemplos, como el representativo Barrio del Arenal en Pobra do Caramiñal. El desarrollo de este barrio de planta nueva, y la actividad que le corresponde, sincroniza con un grupo de emigrantes que en la segunda mitad del siglo XIX se marcharon y a su retorno fueron los responsables directos de la construcción de las grandes casas —o villas, como ellos mismos denominan— y de la creación del concepto arquitectura de indianos.
En el caso de la arquitectura de indianos, dadas las escasas muestras conservadas, deben ser tratadas como casos especiales y únicos. Por esta razón, requieren de una mayor implicación por parte de la sociedad y de la administración local en su atención, cuidados y protección. Existen determinados hándicaps que ponen en riesgo su salvaguarda. Por un lado, el abandono al que se ha visto sometido este patrimonio en los últimos años, bien sea por el cese de la actividad industrial (casas-almacén), bien por la ausencia del propietario. Estos sucesos han favorecido la puesta en venta de la propiedad para construir en su lugar nuevos edificios adecuados conforme a diferentes intereses y necesidades. Estos actos favorecieron la pérdida de una parte de la memoria histórica de estas poblaciones, y causaron un daño irreparable en parte de su patrimonio cultural. En este sentido, conviene recordar que la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia en su VII Título entiende que tanto la arquitectura de indianos como la arquitectura industrial son bienes culturales específicos, a las que se le reconoce un “papel relevante en la construcción del territorio y en su caracterización cultural y que sean testimonio de una época histórica o de los cambios en la forma de entenderla”. En este sentido conviene reflexionar sobre la efectividad de la legislación y el funcionamiento de los mecanismos y agentes que esta dispone para su aplicación. Son los Ayuntamientos, con sus instrumentos y normativas urbanísticas, los principales responsables en el mantenimiento del Patrimonio Cultural, recogido en los catálogos patrimoniales de los PXOM. A ellos corresponde la función de controlar cualquier tipo de actuación que afecte a estos bienes, así como a la imagen característica del territorio, velando por su protección64
Desde el punto de vista de la investigación, la falta de documentación e información constituye una traba inicial, ya que se necesitan referencias que expliquen el contexto en el que surge la obra. En ocasiones, el acceso a los archivos municipales no resulta sencillo, cuando este no se limita debido a la falta de recursos humanos. En este sentido, el discurso que permiten trazar los Libros de la Emigración resulta de un interés indudable. Son las fuentes más directas que abordan la cuestión con objetividad. Sin embargo, son limitadas ya que permiten analizar el tema de manera sesgada. Al no disponer de fechas anteriores a la década de 1920, y al no tener acceso a todos ellos, se limita el discurso. Aunque aportan información relevante sobre la emigración en estos lugares se carece de otros datos importantes como serían los relativos al retorno, dificultándose el conocimiento del proceso. A su vez, se genera otro obstáculo ya que resulta complicado relacionar la construcción de las casas con su promotor. Las licencias de obras no hacen distinción, apenas aportan datos e información gráfica o proyectos de obra.
Por otro lado, la aportación de los testimonios orales, aunque necesaria como parte del patrimonio inmaterial de los pueblos, su testimonio vivo, no resulta suficiente para reconstruir con objetividad la historia de estas poblaciones y, en concreto, de estas arquitecturas. En muchos casos son recuerdos personales, cargados de componentes emotivos que impiden determinar con claridad cuál podría ser, en realidad, el origen de esta arquitectura. Es por ello por lo que, aunque se intuyen otras casas que podrían entenderse como parte de esta manifestación arquitectónica, a falta de una confirmación veraz es mejor reservarlas para una posible evolución de esta línea de investigación, sobre la que no cabe duda de que se podrán escribir futuros párrafos.
Una situación diferente ofrece las casas de los fomentadores de origen catalán, de las que todavía se conserva un buen conjunto —ya sea en estado de ruina, bien conservadas o reformadas— que perfilan una parte de la costa que envuelve a estas comarcas. Además, la introducción de este modelo híbrido de casas, que combinan el espacio de vivienda con el área de trabajo, supone una tipología inusual para la tradición constructiva gallega. Asimismo, es el testimonio material de una actividad económica vital para la economía y la sociedad de estas poblaciones, que se identifica con un momento cronológico muy concreto: el siglo XIX y los comienzos del siglo XX. No se debe olvidar que estas infraestructuras fueron la base del desarrollo de las empresas de la conserva y entorno a ellas también se desarrolló la fabricación de embarcaciones de madera, como parte de un proceso sostenible. Actualmente muchas han cerrado, mientras que otras todavía pertenecen a las familias de los antiguos fomentadores. En este sentido conviene poner de manifiesto la actividad desarrollada en estas viviendas, como parte de un Patrimonio Inmaterial que forma parte de un pasado no tan lejano. La técnica de la manufactura de la salazón, igual que sucede con la técnica de la carpintería de ribeira, debería ser protegida por Ley. En este sentido, las casas-almacén, deberían entenderse como un testigo de esas actividades, así como una novedad tipológica que en Galicia tiene su origen en el siglo XIX, como parte de un proceso migratorio protagonizado fundamentalmente por la sociedad catalana.
Por lo tanto, como punto común, ambos modelos comparten el hecho de que son los flujos migratorios los que promueven este tipo de arquitectura, aunque respondan a situaciones opuestas. Por un lado, la arquitectura de emigrantes (casas de indianos), por otro la de inmigrantes (casas-almacén). En relación con este último grupo se evidencia que otra peculiaridad en estas comarcas es su número, siendo la respuesta de un grupo muy concreto que aporta un esquema arquitectónico novedoso que combina el espacio doméstico con la actividad productiva que les movió a instalarse en Galicia. La posibilidad de explotación de los recursos del mar explica la proliferación de estas casas en la zona, haciendo de ella un ejemplo único, del que todavía se conservan algunos ejemplos agrupados como el denominado Barrio de los Catalanes en el Paseo del Areal de Pobra do Caramiñal, siguiendo el ejemplo de otros espacios similares como el de Vigo. Esta situación podría justificar la limitación de casas de indianos en las comarcas, pues el negocio del pescado y su manufactura a través de las casas de la salazón favoreció el descenso de la emigración respecto a otros lugares gallegos. Los escasos y valiosos documentos localizados en los archivos municipales, los Libros de la Emigración, corroboran estos datos.
Con probabilidad, la falta de referencias documentales haya podido desanimar a iniciar estudios de investigación sobre la arquitectura de las migraciones en estas comarcas, ya que inicialmente se limita el acceso y la toma de contacto directo y, consecuentemente, justifica que apenas se le haya concedido el espacio que merece. Por ello, tradicionalmente se ha considerado que este tipo no es representativo en la zona, aunque sí que se evidencian importantes ejemplos de ambos modelos. No cabe duda de que existen grandes diferencias si se comparan con las casas de la Mariña o del Baixo Miño, pero ello no implica que no se pueda crear su Historia, que además contribuya a crear conciencia sobre la conservación de estos edificios o su integración en su espacio original, hoy descontextualizado, degenerado y deshumanizado, alterado por el intrusismo y la especulación constructiva.
Si existe un marco legal creado para la protección de estas arquitecturas que forman parte del patrimonio cultural de Galicia, ya sea a través de la LPCG (5/2016Garrido Rodríguez, Jaime, Jenaro de la Fuente Domínguez: el gran artífice del ensanche vigués y su abundante obra arquitectónica, Vigo, Instituto de Estudios Vigueses, 2016. de 4 de maio, Título VII, cap. 2, art. 88) o de los PXOM, la atención hacia estos bienes debería estar garantizada. Probablemente no resulte fácil articular su ejecución, pues aspectos como la titularidad particular de estos bienes a veces no facilitan el procedimiento. Pero en esta tarea también se aprecia la falta de implicación y de conciencia que durante mucho tiempo se ha tenido. Esa situación puede estar cambiando en los últimos tiempos. La esperanza está depositada en las nuevas prácticas que, aun siendo lentas por falta de recursos, van mejorando. El proceso ya se ha iniciado con la recuperación y puesta en valor de las escuelas de la emigración, pero falta camino por hacer.
En la tierra que vio nacer a referentes de la nación, de las letras, las artes y la intelectualidad gallega como Castelao, Manuel Antonio, Rafael Dieste o Valle Inclán, es donde la memoria histórica que deriva de los movimientos migratorios nunca debería perderse. Castelao, el artista que describió al emigrante y caricaturizó al indiano, o Valle Inclán, quien desde otra perspectiva también conoció la América de la emigración y se relacionó con los catalanes del Barrio del Areal, forman parte de la Historia en la que se desarrolla la arquitectura de la migración en estas comarcas. Una arquitectura con carácter propio.